Un nuevo golpe al tráfico ilícito de drogas en la zona fronteriza de Puno. El Poder Judicial ordenó nueve meses de prisión preventiva contra una mujer investigada por su presunta participación en el traslado de más de 22 kilogramos de alcaloide de cocaína bajo la modalidad de encomienda.
La medida fue dispuesta por el Juzgado de Investigación Preparatoria de Desaguadero, a cargo del magistrado Jhony Puma Quispe, en contra de Delia Luzmila Pajsi Huanca, señalada como presunta coautora del delito de tráfico ilícito de drogas.
Intervención tras seguimiento policial
Según la investigación del Ministerio Público, la imputada fue intervenida cuando retiraba dos cajas de cartón en una agencia de transportes, las cuales habían sido enviadas desde la ciudad de Huancayo con destino a Desaguadero.
La acción fue posible gracias a labores de inteligencia ejecutadas por la Policía Nacional del Perú, que detectó comportamientos sospechosos en la investigada durante el retiro de las encomiendas.
Hallazgo de droga en modalidad “ladrillo”
Al realizar el registro correspondiente, los agentes encontraron en el interior de los paquetes un total de 22 bloques rectangulares tipo “ladrillo”. Las pruebas de campo confirmaron que se trataba de alcaloide de cocaína.
De acuerdo con el reporte oficial, la sustancia incautada alcanza un peso aproximado de 22 kilos con 918 gramos, lo que evidencia la magnitud del presunto delito y su posible vinculación con redes de narcotráfico.
Riesgo de fuga y continuidad de las investigaciones
El juzgado consideró que existen suficientes elementos de convicción, además de peligro de fuga y riesgo de obstaculización de la investigación, para dictar la medida de prisión preventiva.
En ese contexto, Delia Luzmila Pajsi Huanca será internada en un establecimiento penitenciario mientras avanzan las diligencias que buscan esclarecer su grado de responsabilidad y determinar si existen más implicados en esta presunta red criminal.
Frontera en alerta por tráfico de drogas
El caso vuelve a encender las alertas sobre el uso de rutas comerciales y servicios de encomienda para el traslado de drogas en zonas fronterizas como Desaguadero, un punto estratégico en el sur del país.
Las autoridades han reiterado su compromiso de intensificar los operativos y reforzar los controles, en un escenario donde el narcotráfico continúa adaptando sus métodos para evadir la vigilancia estatal.




