EL DÍA QUE HANCOCO ENCENDIÓ LA PRADERA
El 17 de abril de 2023, Richard Hancco Soncco, con una sonrisa que no alcanzaba a disimular el cálculo frío, posó junto al alcalde de Lampa frente a un terreno yermo en las afueras de la «Ciudad Rosada». «Aquí construiremos el COAR», anunció, mientras Heráclides Ojeda, el burgomaestre lampeño, juraba que el predio estaba «saneado, inscrito y listo».
Pero había un detalle oculto en ese acto protocolar: Agustín Luque, el exgobernador, ya había decidido en 2021 que el COAR iría a Juliaca, con informes técnicos del Ministerio de Educación que avalaban el terreno del Campamento Taparachi. ¿Por qué Hancco revivió un conflicto dormido? La respuesta está en un mapa electoral que él estudió mejor que cualquier informe legal.
EL CÁLCULO ELECTORAL: «LAMPA NO ME DA VOTOS»
Los números no mienten:
- San Román (Juliaca): 224,197 electores.
- Puno: 182,023 (pero dominados por el sur, adversario político de Hancco).
- Lampa: Solo 37,914.
Para Richard Hancco que ya coqueteaba con Somos Perú y soñaba con ser diputado, la ecuación era clara. Juliaca era la mina de oro electoral. Pero primero, necesitaba armar un teatro:
Abril 2023: Anunció el COAR en Lampa, prendiendo la mecha.
Agosto 2023: Dirigentes juliaqueños lo llamaron «traidor» y amenazaron con paro. Orlando Zanga, de las rondas urbanas, gritó: «¡Escondieron los documentos que aprueban el COAR en Juliaca!».
Marzo 2025: Tras dos años de presión, Hancco retrocedió. Primero, echó la culpa al PRONIED («Ellos deciden»). Luego, resucitó un informe técnico que favorecía a Juliaca. Finalmente, en marzo de 2025, enterraba a Lampa y Puno con un comunicado: «El COAR va a Juliaca. Es decisión técnica».

Pero el gobernador no contaba con dos cosas: un juez valiente y un sindicato con papeles.
Pero era tarde. Ya había dividido a Puno en tres bandos:
- Lampa: Se sintió usada.
- Puno: Acusó «prebenda política».
- Juliaca: Desconfiaba de él.
EL JUEGO SUCIO: TERRENOS FANTASMAS Y UN JUEZ GOLPEADO
El 3 de junio de 2025, el juez Guido Chavarría Tiznado emitió la medida cautelar N°00360-2025: paralizó el COAR en Juliaca porque el terreno del Campamento Taparachi estaba en disputa. Un sindicato de transportes probó que tenían derechos sobre el predio desde 2020.
Días después, una turba —impulsada por discursos de dirigentes juliaqueños— persiguió al magistrado hasta las afueras del Poder Judicial. «¡Juez vendido!», «¡Corrupto!», le gritaron entre jalones. La Corte Superior de Puno condenó la agresión, pero el mensaje ya era evidente: cuando la desconfianza en el sistema judicial crece y la impunidad parece reinar, surge la «justicia popular». Y actúa con violencia: pobladores de Juliaca que, sintiéndose abandonados por la ley, decidieron imponer su propio castigo al juez que, a su juicio, «Se vendió a Puno» para llevar el COAR.

El gobernador Richard Hancco «se lavó las manos como Poncio Pilato» al no defender al juez y desentenderse de la orden que paralizó las obras del Colegio de Alto Rendimiento (CAR) en Campamento Taparachi, argumentando que el Gobierno Regional «no es la unidad ejecutora» y que la demanda «es contra un particular». Mencionó un terreno alternativo entre Puno, Juliaca y Lampa —avalado técnicamente— y enfatizó que su gestión sigue criterios legales, sugiriendo a Puno como segunda opción por su puntaje, pero aclarando que la decisión final corresponde al PRONIS, no a su administración.
¿Dónde quedó el líder que prometió unidad?
LA VOZ CLANDESTINA: ADUVIRI Y LOS «DOS COAR»
Desde algún lugar de Puno, Walter Aduviri Calizaya, el exgobernador que enfrentó al Estado en 2011, rompió el silencio:
«Hancco, basta de mentiras. Dos COAR para Puno: uno en el sur (Puno) y otro en el norte (Juliaca). ¿O acaso nuestros hijos no merecen lo mismo que Moquegua o Madre de Dios, que tienen COAR con menos población?».
Aduviri recordó que en su gestión (2019) ya había un acuerdo con el Ministerio de Educación y el presidente Martin Vizcarra para dos COAR, pero la administración de Agustín Luque Chaiña y el centralismo limeño lo archivaron. «No es capricho». Con 1.4 millones de habitantes dispersos en una geografía extrema —desde el altiplano gélido (4,000 msnm) hasta los valles amazónicos de quebradas imposibles (580 msnm)—, Puno enfrenta un dilema educativo. Las distancias se miden en jornadas de viaje por trochas que serpentean entre abismos, donde el clima pasa de heladas matinales a lluvias torrenciales en horas. ¿Cómo pueden estudiantes talentosos de Sandia, Carabaya o Yunguyo —en rincones opuestos del departamento— llegar a un único COAR centralizado?

Puno es un gigante: su territorio supera a naciones europeas enteras
El departamento de Puno, con su capital homónima, abarca 13 provincias y 110 distritos en sus aproximadamente 67,000 km² – una extensión que eclipsa a países como:
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Países Bajos (41,543 km²) + Bélgica (30,528 km²) combinados.
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Suiza (41,285 km²), con espacio sobrante.
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Dinamarca (42,933 km²) en su totalidad.
Paradoja demográfica:
Mientras el territorio de Puno equivale a potencias europeas, merece tener dos COAR.
La propuesta técnica es clara:
- Gobierno Regional financia infraestructura en Puno (S/10 millones).
- Ministerio de Educación cubre gastos operativos.
- Juliaca mantiene su COAR, pero con terreno legalmente saneado.
LA DEUDA DE HANCCO: RECONCILIARSE CON PUNO
Richard Hancco no puede seguir lavándose las manos. Tiene tres deudas:
- Con el juez Chavarría: Una disculpa pública por no defenderlo.
- Con Lampa: Compensarles construyendo un pabellón de la filial de la Universidad Nacional del Altiplano (UNA).
- Con los estudiantes: Gestionar los dos COAR ya, sin cálculos políticos.
¿QUIÉN PIENSA EN LOS NIÑOS?
Mientras Hancco juega al «yo no fui», Margot, una niña de 13 años del distrito de Sina en la provincia de San Antonio de Putina, que sacó 19/20 en matemáticas, sigue esperando. Ella no entiende de votos ni terrenos falsificados. Solo sabe que el COAR es su única chance de ser ingeniera.
Mientras tanto, la bronca sigue. El único que ríe es el centralismo limeño, que ve cómo los puneños pelean por migajas, en lugar de exigir el banquete completo. La solución está ahí: dos COAR, educación digna y un gobernador que deje de mirar el mapa electoral de la región.
Aduviri lo dijo claro: «Dos COAR y se acaba la bronca». Pero para eso, Hancco debe elegir: ¿ser recordado como el gobernador que dividió Puno o el que lo unió?.




