Actualmente conocida como la Estela Raimondi, se trata de una losa de forma rectangular tallada en granito puro de un sola pieza, cubierta por un relieve de elevada complejidad realizada por la cultura Chavín (1500 a.C – 200 a.C).
La figura central representa al dios Wari de los Chavín, es un ser antropomorfo, situado de pie y frontalmente, al que se rendía culto en el Templo Nuevo o Pirámide Mayor, y que en un momento dado se hizo incluso más importante que el «dios Sonriente».

Al llevar estas especies de barras ceremoniales recibe el nombre de «dios de los Bastones» o «dios de las Varas». La figura ocupa un tercio de la altura total de la piedra, cubriéndose el resto con un elaborado dibujo que puede referirse al cabello.
Esta enorme cabellera está compuesta por numerosas volutas, imágenes de serpientes y rostros de jaguar que acaban llenando toda la superficie. Además, se emplea una especie de lenguaje metafórico, que aunque es fácil de reconocer, es, por el contrario, difícil de interpretar.
El culto del dios Wari de los Chavín muestra carácteristicas «chamánicas» como colmillos, rostro rojo de felino y amenazante, plantas como Ayahuasca, Huachuma, Huilca, garras y cuchillos ceremoniales.
Por el contrario Illa Teqsi Viracocha, el dios de los Tiwanaku es un dios Solar, sus rasgos son solares, relacionados al Sol, la Luz y el dorado del Oro. La deidad de Tawanaku y la de Chavín son deidades diferentes a pesar que algunos sostienen de que «son lo mismo».
La estela mide 1,98 m. de altura, 0.74 m. de anchura y 0.17 m. de espesor.
Chavín de Huántar – Áncash, Perú.





