¿No es deprimente que el gobernador de Puno no haya sido invitado a la firma de adenda al contrato para la ejecución del hospital Manuel Núñez Butrón, cuando de alguna forma él también apoyó en el proceso? Por supuesto que sí. En esta reunión debió estar presente la máxima autoridad de la región, inclusive el alcalde, sin embargo, Dina y su ministro decidieron excluirlo de la foto oficial. Yo no creo que Dina se haya olvidado, más bien se ve claramente que nuestra “entrañable presidenta” quiere monopolizar el crédito del proyecto, invisibilizando e ignorando al gobernador puneño.
Por donde se vea es un claro hecho de marginación, de exclusión política que le quita, al gobernador, la posibilidad de protagonizar o capitalizar siquiera en algo de este proyecto. Es decir, en la mente de Dina el proyecto hospitalario es una torta que no la comparte con nadie, y que los aportes realizados por el gobernador son insignificantes y no lo hacen digno de comer en la mesa, ni siquiera las migas. Esto desde luego, deja a Hancco políticamente débil y mal parado: para el gobierno central la autoridad de nuestro representante regional es irrelevante. Y con eso, nuestro gobernador se convierte, indubitablemente, en la primera autoridad invisible y marginada.
Pero la desdicha de Hancco no termina ahí, su propuesta de derruir el hospital en la Avenida el Sol y construir otro en el mismo lugar, al parecer ha surtido efecto. Porque de acuerdo al evento de la firma de adenda, se ha dejado entrever que efectivamente se derruirá el antiguo hospital, lo que claramente va en contra de la demanda popular que es construir este nosocomio en Hayllihuaya. Creo que no habrá duda que ante esto, la población va movilizarse con ardor para exigir que la construcción se realice en Jayllihuaya. Pero aún más, se irán de lleno contra el gobernador, más que con los franceses, ya que fue el gobernador quien inicio con toda esta aventura de cambio de lugar.
Mas allá de que nada esta definido aún, ya que el propio Gobierno central ha señalado que el expediente técnico del hospital aún no está elaborado, lo que deja abierta la posibilidad de presión social, el gobernador desde ya tiene dos batallas que enfrentar. Por un lado, con el Ejecutivo donde no tiene respaldo y pasa por irrelevante; y, por otro lado, con la ciudadanía que no le otorga legitimidad en nada y no le da el más mínimo respaldo. En otras palabras, Hancco en este momento está en plena orfandad política. Nadie lo quiere, nadie lo escucha, su gestión está actualmente terriblemente débil y políticamente solitaria.





