A ver, con esto del Samka, Colón y estas cosas…
Pienso que en su instinto paternalista, hay una izquierda y un progresismo que le ha otorgado a los indios un rol y que le enseña, desde su carácter vertical, cómo debe luchar. Esto también pasa en los grupos racistas: tu lucha es el estudio, no subirte a monumentos.
Cuando Samka le quita la nariz a Colón, los más emocionados con tal acción eran grupos de clase media progresista, izquierdistas y algunos compañeros indianistas, aunque entiendo que otros cuestionaban tal acción.
Incluso María Galindo seguía la línea de generar admiración hacia estos muchachos, porque es evidente que este evento sigue la performance que hace Mujeres Creando desde su activismo, sin darse cuenta que en la entrevista, el discurso de Samka y compañía partía desde un entendimiento superficial de lo que significa la colonia. Algo que en Las Caras de Llama cuestionamos en ese entonces.
En realidad, los indios también somos el espectáculo de estos grupos. Esperan de nosotros actitudes constituidas también desde sus formas de entender la interpelación al poder. Les seduce nuestra «rebeldía» y esperan que los indios cumplamos sus expectativas del «revolucionario». Ya nos han destinado un rol, como si fuéramos sus mascotas.
Por mi parte, entiendo que el monumento a Colón sigue siendo una ofensa a la historia que han tenido que sufrir las civilizaciones primeras, pero creo que Samka es el representante de todo aquello en lo que también nos transforma esta izquierda paternalista y un progresismo romantizador.

Hace poco vi un video en el que él decía que un celular es la tecnología de la muerte, cuando los indios han dejado atrás esos mitos pachamamísticos para apropiarse de los aparatos tecnológicos y construir desarrollo desde aquello, viralizarse, construir contenido, construir redes de comunicación… explotando las funciones de un celular para posicionarse desde todos los campos posibles. Samka desconoce y se enajena de su realidad, para complacer las expectativas que se tienen sobre él.
Samka incluso se ha hecho «wawear» con el Choquehuanca cuando lo primero que debió hacer es interpelar su rol mediocre al vicepresidente como autoridad, ya que hasta ahora sus acciones no buscan el desarrollo de los aymaras, sino su naufragio en el imaginario del «buen indio rebelde».
En todo este proceso sobre la discusión de la colonia, por lo menos yo he identificado que la izquierda tiene su propio discurso anticolonial y los aymaras han construido otro.
El discurso de izquierda le ha agregado un toque anti imperialista y anticapitalista (de ahí que un indio de derecha es considerado un traidor) y los aymaras han hecho emerger su discurso desde una visión de sobrevivencia, más que la moral política que proponía la izquierda. Y pienso que por eso se generó una gran aprobación de sectores blancos de izquierda y mayor indiferencia en sectores aymaras.
Si se va a ir a derribar a Colón, debe ser desde las necesidades de nuestra gente y desde sus convicciones, no para que lo aplaudan blanquitos zurdos y progres.
Es increíble que en el resurgir de este caso, periodistas como Andrés Gómez Vela y otros nos clasifiquen entre los que «valemos más» y los que «valemos menos», otros por estudiar y otros por subirse a monumentos.
Que Mery Mamani haya logrado una beca no significa que le haya sido fácil (sale de una universidad totalmente estigmatizada racialmente: la UPEA), eso no la exime del racismo. Imagina que Mery haya hablado sobre el racismo en una entrevista, seguro ya le dirían masista o resentida, porque es imposible denunciarlo en un país que te condena por hacerlo y además que lo normaliza.
Pero Mery al menos se da cuenta de las necesidades que hay desde su espacio, la profesionalización, la superación. Eso no significa que el activismo político no sea necesario, pero se debe generar y recrear otro discurso que no sea para complacer a los blancos o zurdos, sino para asegurar en un futuro el desarrollo para nuestra gente.
Quya Reyna




