A sus 30 años, el congresista Alejandro Enrique Cavero Alva aprendió todas las mañas de sus antecesores a tal punto que, siendo uno de los principales responsables de la investigación sobre la muerte de Inty y Bryan durante la breve gestión de Manuel Merino, procedió a ejecutar el llamado «enjuague».
Mediante su informe, Cavero recomienda que se archive la denuncia constitucional contra Manuel Merino y Ántero Flores Aráoz pues, según sostiene no encuentra evidencia concluyente sobre el uso desmedido de la fuerza por parte de la policía.
Ronald Gamarra, abogado de las víctimas indicó que Cavero ignoró de manera escandalosa varios hechos y evidencias que fueron recogidos por periodistas y otros actores y solo se limitó a entrevistar a los policías.
Además, el informe que zurra en toda lógica pues llama casos aislados cuando se supo que se usaron mil 500 perdigones y más de 200 bombas lacrimógenas.
