Masacre impune. Una resolución judicial dispuso la liberación inmediata del exmayor del Ejército Telmo Hurtado Hurtado, condenado por el asesinato de 69 campesinos —entre ellos niños, mujeres y ancianos— en Accomarca, Ayacucho, en 1985. Familiares de las víctimas denuncian impunidad y ausencia total de reparación.
El juez Wilson Verástegui Gálvez ordenó al Instituto Nacional Penitenciario (INPE) la excarcelación inmediata de Telmo Hurtado Hurtado, exmayor del Ejército Peruano (EP) y principal responsable de la masacre de Accomarca, perpetrada el 14 de agosto de 1985 en Ayacucho, uno de los episodios más atroces del conflicto armado interno.
La decisión judicial se sustenta en que Hurtado ya habría cumplido la condena de 23 años de prisión que se le impuso en septiembre de 2016, tras ser extraditado de Estados Unidos, país donde permaneció prófugo durante años. Según el fallo, el exmilitar solo fue condenado por el delito de asesinato y no por secuestro ni desaparición forzada, cargos que inicialmente formaron parte del proceso, pero que no prosperaron en la sentencia final.
El argumento legal que habilita la liberación
En la resolución, el magistrado sostiene que existe una “incongruencia” entre el mandato de detención inicial y la condena firme. Detalla que, si bien en 2005 se ordenó la detención de Hurtado por secuestro y desaparición forzada en agravio de las víctimas de Accomarca, la sentencia de 2016 no incluyó un pronunciamiento condenatorio por dichos delitos.
“Se le condenó específicamente como autor material del delito de asesinato en agravio de Filomeno Chuchón Tecsi y otros campesinos de Accomarca”, señala el juez Verástegui.
Tras una reformulación del cómputo de la pena realizada en febrero de 2025, el juzgado concluye que la condena venció el 6 de febrero de 2026, por lo que, de no existir otros procesos pendientes, corresponde su inmediata liberación.
Indignación y dolor entre los familiares
La noticia ha provocado profunda indignación entre los deudos de las víctimas. Justa Chuchón Gamboa, sobreviviente de la masacre y sobrina de una de las víctimas, cuestionó duramente la decisión judicial.
“Para criminales como Telmo Hurtado, la justicia sí es rápida. Para nosotros, los familiares, no lo es. Hasta hoy no hemos recibido ningún tipo de reparación por la matanza”, declaró a La República.
Chuchón recordó que cuando ocurrieron los hechos ella era apenas una niña y fue testigo directa de los asesinatos. Años después, su testimonio fue clave durante el proceso de extradición de Hurtado en Estados Unidos, donde relató con crudeza la ejecución sistemática de los comuneros.
“Es indignante, es un atropello. Estos criminales no son héroes. Hurtado y otros como él mataron a nuestros familiares uno por uno”, enfatizó.
Crimen. Alrededor de 26 de las 69 víctimas eran menores de edad, según los testimonios. Foto: Aprodeh
Un historial marcado por la impunidad
Telmo Hurtado no solo fue protegido durante años, sino que fue reincorporado al Ejército durante el régimen de Alberto Fujimori, ascendido al grado de mayor y condecorado. En 1999, pese a la gravedad de los hechos, fue beneficiado por la Ley de Amnistía promulgada por el fujimorismo, lo que le permitió huir del país.
Durante una investigación congresal en 1985, Hurtado llegó a justificar el asesinato de 26 niños, acusándolos —sin prueba alguna— de pertenecer a Sendero Luminoso.
“Uno no puede medir si ese niño es un elemento peligroso. No sabe si puede tener una carga de dinamita”, declaró entonces ante el Congreso.
“No es justicia plena”
Para Carlos Rivera, abogado del Instituto de Defensa Legal (IDL), la resolución tiene sustento jurídico, pero revela una deuda estructural del sistema de justicia.
“Es cierto que Hurtado fue condenado solo a 23 años por asesinato. Debieron ser más, pero se aplicó la legislación vigente en ese momento”, explicó.
Rivera subrayó que la mayor expresión de impunidad es que otros responsables de mayor jerarquía nunca enfrentaron prisión.
“El general EP Wilfredo Mori Orzo, quien dio la orden, está prófugo. Nunca ha pasado un solo día en la cárcel”, remarcó.
Una herida abierta
La posible liberación de Telmo Hurtado vuelve a colocar en el centro del debate nacional la deuda del Estado peruano con las víctimas del conflicto armado interno: penas insuficientes, responsables libres y ausencia de reparación integral.
Para los familiares de Accomarca, la salida de prisión del llamado “Carnicero de los Andes” no es solo el final de una condena, sino la confirmación de que, cuatro décadas después, la justicia sigue siendo esquiva.





