Juliaca, La violencia volvió a irrumpir dentro del sistema penitenciario. El interno César Velásquez Montoya, alias “Chino Malaco”, fue asesinado a balazos la tarde del lunes 4 de mayo en el establecimiento penitenciario de Juliaca, en un hecho que ha encendido las alertas sobre la vulnerabilidad de los controles de seguridad al interior del recinto.
Según información preliminar, el crimen ocurrió cerca de las 2:00 p.m. en el patio del pabellón 5, donde la víctima recibió múltiples impactos de bala —varios de ellos en la cabeza— que le causaron la muerte inmediata, ante la presencia de otros internos.
Sospechoso habría confesado el crimen
Las primeras diligencias señalan como principal implicado al interno Luis Oliver Pairazamán Alcántara, alias “Oliver”, quien cumple condena por delitos como sicariato, robo agravado y extorsión. Durante una requisa posterior al hecho, las autoridades hallaron un arma de fuego en su poder.
De acuerdo con el reporte del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), el propio recluso habría reconocido su participación en el homicidio, lo que refuerza la hipótesis de un ataque directo y planificado.
Posible ajuste de cuentas entre organizaciones criminales
Velásquez Montoya cumplía una condena de 25 años por delitos como extorsión, homicidio y asociación ilícita para delinquir, y era vinculado como presunto cabecilla de la organización criminal “Los Plataneros de Trujillo”.
En tanto, el presunto autor estaría relacionado con la banda “Los Dragones Rojos”. Las autoridades no descartan que el crimen responda a un ajuste de cuentas entre estructuras delictivas que operan incluso desde los centros penitenciarios.
Arma en el penal: el punto crítico
El hallazgo de un revólver dentro del penal ha generado una fuerte preocupación. La presencia de armamento en un establecimiento de máxima seguridad evidencia posibles fallas graves en los sistemas de control, e incluso abre la sospecha de actos de corrupción o complicidad interna.
Especialistas de la Policía y el Ministerio Público ya iniciaron las investigaciones para determinar cómo ingresó el arma y si existió responsabilidad del personal penitenciario.
INPE inicia investigaciones internas
Tras el crimen, el INPE informó que se activaron los protocolos de emergencia, incluyendo la intervención médica —que confirmó el deceso— y una requisa exhaustiva en el pabellón. Asimismo, se anunció el inicio de procesos administrativos para esclarecer posibles responsabilidades.
No se descarta el traslado del presunto autor a un penal de mayor seguridad mientras avanzan las investigaciones.

Antecedentes de violencia en el penal de Juliaca
Este hecho se suma a otro episodio reciente registrado el pasado 14 de marzo, cuando un interno murió en circunstancias violentas dentro del mismo penal, presuntamente tras ser torturado por otros reclusos. En ese caso, un agente del INPE es investigado por presuntas irregularidades.
La reiteración de crímenes dentro del establecimiento evidencia una preocupante crisis en la seguridad penitenciaria, poniendo en cuestión la capacidad del sistema para garantizar el control y la integridad de los internos.




