La música no solo se escuchaba; se sentía. Provenía de los lawak’umus de Villa Socca, unas flautas ancestrales fabricadas del árbol de kulli o de la sagrada cantuta.
El sonido, agudo y penetrante, se entrelazaba con el canto poderoso de las mujeres aymaras, creando una armonía que, según la tradición, tiene el poder de conquistar el espíritu y ahuyentar las heladas de los cultivos.
Alfredo Ucharico, consejero regional, fue testigo de esta escena en la zona lago y centro de Acora, donde esta tradición se mantiene viva, durante la parada en el concurso de danzas orginarias en la Festividad Virgen de la Candelaria 2026.
Los músicos, conocidos como Chacareros, ejecutan este arte no solo como baile, sino como un agradecimiento a la Pachamama (Madre Tierra) durante la época de floración de los cultivos.
El nombre «lawak’umu» guarda el secreto de su origen: «Lawa» significa kulli, un árbol que tradicionalmente servía para construir casas. Pero también para hacer el instrumento llamado lawakumu, tradición que se ha perdido, y actualmente se elabora el lawakumu solo arbusto frondoso cantuta.
Los lawakumus antiguamente elaborados de kulli en la zona centro de Acora se requeria sumergir en agua hasta para que emita su sonido característico. Aunque también en la zona lago elaboraban de cantuta. Los abuelos cuentan que el kulli produce un sonido más agudo y vibrante.
El canto de las mujeres, comparado con el florecer de la cantuta, completa la ceremonia sonora. Esta práctica, que busca proteger los cultivos y celebrar la vida, es considerada Patrimonio Cultural de la Nación, un reconocimiento a su valor inmaterial.
La visita de Ucharico resalta la importancia de que las autoridades vivan y promuevan la cultura Aymara. Tradiciones como la de los lawak’umus no son solo folklore; son la memoria viva de un pueblo que honra a la tierra a través del sonido y el canto.
En un mundo que cambia rápido, escuchar el sonido antiguo de un lawak’umu es recordar de dónde viene el pueblo aymara. Para las comunidades de Acora, que autoridades como Ucharico se detengan a escuchar, es un paso para que esta música no se calle nunca.






