Mapa Electoral Puneño, 2026

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A pesar de tachas, observaciones y subsanaciones, el mapa electoral puneño para las elecciones regionales y municipales del 2026 ya casi está definido. Es decir, en gran parte ya se conoce quienes participaran en este proceso, lo que está por verse es el veredicto final de la ciudadanía que se conocerá el próximo 4 de octubre. Aunque falta algunos detalles, con todo lo que viene ocurriendo en la campaña, ya se puede distinguir las primeras disputas entre agrupaciones, sobre todo por ganar visibilidad pública.

Un caso evidente es la alianza ASI–JP, en particular con Tonconi para el Gobierno Regional y Jorge Zúñiga para la Municipalidad de Puno. En las últimas semanas este movimiento ha acelerado su campaña como nadie a través de apertura de locales, presencia en campeonatos barriales y asambleas de organizaciones, además de una mayor exposición en televisión y redes sociales para difundir sus propuestas. Es la organización que con mayor prisa corre, como si por presentar todo de un solo golpe fuera asegurar la victoria. Pero en política, una campaña intensa no siempre significa buen resultado electoral o acumulación de votos, muchas veces la sobreexposición genera más bien desgaste, precisamente porque no se dosifican mensajes, recursos y momentos políticos. Debo suponer que esta estrategia responde a un cálculo político, porque a sabiendas que las demás agrupaciones todavía tienen poca presencia, es raro que ASI–JP intensifique mucho más su campaña. Para mí es un gran riesgo, porque al no tener todavía adversarios visibles, lo más probable es que termine desgastándose antes de que comience la etapa decisiva de la campaña. Ya veremos más adelante.

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Otra agrupación que tiene cierta notoriedad es País para Todos, liderado por Wilber Cutipa. Sin embargo, su visibilidad no deviene de la campaña actual, sino de la modesta presencia mediática que este candidato fue acumulando durante los últimos años. No es mucho pero ahí está. Desde mi perspectiva, el problema de este movimiento está en el candidato de la provincia de Puno: Martín Ticona. Esta exautoridad, si bien es conocida, carga también varios pasivos de gestión y cuestionamientos sobre su desempeño como exalcalde. Esto debilita a dicho partido de tal forma que, aun cuando se justifica diciendo de que la pandemia le impidió un buen gobierno, resulta insuficiente cuando se le compara con los resultados, decisiones y responsabilidades que tuvo en su gobierno.

Otro movimiento que aparece con una visibilidad tenue, casi transparente es Salvemos al Perú. Un partido que debe su presencia no a su líder regional y mucho menos a la trayectoria o nombre del partido, sino a dos figuras conocidas como son: Mariano Portugal, candidato en Puno, y Hugo Quinto, candidato en San Román. Sin embargo, aunque el reconocimiento de estos dos personajes les da cierta visibilidad en la competencia, resulta todavía insuficiente para posicionarse en la región y ganar la elección. En esencia es un partido provincial que se basa en la capacidad de convocatoria de dos candidatos que tienen fortalezas, pero también debilidades que sus adversarios saben y esperan difundir. Y justamente ese es el mayor riesgo porque si algunos de ellos caen, cae también todo lo poco construido. En suma, Salvemos al Perú es un trapecista sin palo que camina sobre un hilo tensado a gran altura en plena tormenta.

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No quiero dejar de mencionar que hay otras organizaciones políticas que también participan de este proceso electoral, pero que, por el momento, tienen una muy poca presencia que el resto. Si bien sus candidatos aparecen esporádicamente en medios, redes sociales o actividades en barrios y comunidades de Puno, todavía no logran imponer un discurso, una propuesta o una figura capaz de diferenciarse. Y precisamente por este hecho se mantienen en un momento de baja visibilidad política.

Ahora bien, a pesar de todo lo dicho, no se debe confundir una visibilidad momentánea con un posicionamiento político, sería un gran error entender así el escenario. Porque la visibilidad implica solo notoriedad y exposición; mientras que el posicionamiento político supone que el ciudadano demuestra identidad con el partido, credibilidad hacia el candidato y una intención de voto claro y decidido. Y como se podrá corroborar eso aun no ocurre. Porque la mayor parte de la población todavía viene observando y comparando. Por eso, quien hoy aparece más no necesariamente significa que políticamente llegue mejor al 4 de octubre. Hay mucho pan por rebanar, nada está dicho. En otras palabras ¡hay hermanos políticos muchísimo que hacer!

Aldo Rojas
4.08.2026

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