Hace poco Cesar Astudillo, en el marco de su discurso frente al senado, dijo con una convicción lapidaria que “en el Perú hay más venezolanos que aimaras”. Al “gran ministro” de Keiko, seguramente con la intención de impresionar a sus oyentes, no le pareció impropio comparar, primero, nacionalidad con identidad étnica. Y luego, con absoluta bajeza meter justo a los aymaras dentro de un discurso sobre delincuencia y expulsión a venezolanos.
Astudillo, debe ser uno más de los varios enemigos del gobierno que tiene Puno. Porque no se puede entender por qué un ministro, mientras habla de inseguridad, delincuencia, migración irregular y expulsiones, necesita colocar a los aimaras como punto de comparación. Esto resulta desde todo punto de vista insólito. Precisamente, porque los aymaras, por su carácter de pueblo originario, que tiene que ver con historia, territorio, lengua y cultura, resulta incomparable en relación a fenómenos de una nacionalidad y peor aún a hechos de delincuencia, migraciones ilegales y expulsiones.
Me resisto a creer que Astudillo haya dicho todo esto de puro inocente. En política no hay puntada sin hilo, todo es asesorado, planificado y revisado. De modo que esa elección del ministro de ninguna forma fue inocente. Astudillo, bien pudo decir que la delincuencia es imposible y que existen millones o porcentajes increíbles de migración venezolana. Pero prefirió justamente comparar a los aymaras con este escenario de terror. Y por eso, para mí, esa elección fue a adrede. Algo tiene Astudillo contra Puno, quizás lo ve como una amenaza, o como un objetivo que eliminar, no lo sé. Pero su discurso no demuestra que valore al pueblo aimara, por el contrario, que tiene una sed de deteriorarle la imagen. Sino expliquen por qué Astudillo usa a los aimaras para producir una imagen de amenaza.
Por eso creo que el gobierno regional debe exigir ipso facto las disculpas hacia Puno, hacia el pueblo aymara. Las palabras de Astudillo han convertido a los aymaras en una unidad de medida de la delincuencia nacional. Y eso no se puede permitir. Hay que enseñarle a este “Ministro” lo que es Puno ¡lo que vale un aymara!
Aldo Rojas
9.09.2026




