La misión de alto nivel de la OEA se encuentra en Lima e inició su labor. Esta consiste en una agenda de reuniones sin cámaras ni micrófonos.
La primera reunión fue con los miembros de la Mesa Directiva del Congreso, encabezado por su presidente: el exgeneral José Williams Zapata.
¿Qué trataron en esa reunión? Más allá de pedir que la reunión sea transmitida por la señal del Congreso, en una conferencia Williams señaló diversos aspectos.
De esos solo veremos los que muestran un negacionismo cínico del golpismo. Williams indicó: «les dijimos que hay fricciones (con el Congreso)…,pero no nos han llevado a una crisis (política)’.
Negaron una verdad monumental: la crisis política que vivimos y padecemos los peruanos. La sustituyeron por «fricciones». O por «fricciones» que «son fuertes».
El negacionismo siguió sin pausa. «…menos que se precipite que hay una intención del Congreso de hacer un golpe de Estado. Somos respetuosos de la democracia…».
Están negando lo que buscaron desde el primer día, tras fracasar el invento del «fraude en mesa»: el golpe de Estado vía dos mociones de vacancia. No lograron los 87 votos.
Ahora, lo intentan a través de la inhabilitación con una acusación constitucional de traición a la patria que no existió factualmente. Es el cinismo en grado sumo.
Así lo dijo el exgeneral que defendió a los asesinos de 69 campesinos de Accomarca (1985) y en cuyas narices el cartel de Tijuana sacaba cocaína en Piura (2004): «No somos un Congreso golpista…».
Realmente, la reunión debió ser transmitida por la señal del Congreso. Escuchar lo que dijo el exgeneral que firmó el acta de sujeción ante Montesinos, habría generado la indignación nacional.
¿Qué otra cosa se podía esperar de una Mesa Directiva dirigida por el fujimontesinismo? El negacionismo cínico es consustancial al narco-golpismo que controla el Congreso.
Jaime Antezana Rivera




