Oscar Acuña Peralta, el hermano del líder del partido Alianza Para el Progreso, Cesar Acuña se encuentra en la mira de la justicia por presuntamente recibir sobornos de la empresa Frigoinca, la empresa que proveía conservas en mal estado al programa Qaliwarma (ahora denominado Wasi Mikuna).
Ayer, por orden del Poder Judicial, la Fiscalía Supraprovincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios y la Dirección contra la Corrupción de la Policía Nacional, emprendieron un mega operativo para la captura del Oscar Acuña, a quién se le acusa de recibir coimas por más de 77 mil soles de la empresa Frigoinca del empresario Nilo Burga.
Según la tesis fiscal, el empresario para evitar el cierre de su planta de Chepen, se puso en contacto con Acuña para que éste le facilite conexiones con importantes funcionarios del Gobierno Regional de La Libertad, en donde su hermano Cesar Acuña asumió la gobernación desde el 2023.
En funcionario en cuestión, Aníbal Morillo Arqueros, entonces titular de la Gerencia Regional de Salud, le habría prometido darle “una manito”, para evita el cierre de su planta de producción. Por el oneroso favor, Nilo Burga prometió entregarle 50 mil soles cada seis meses.
La fiscalía sostiene que Oscar Acuña cobró más de 77 mil soles del empresario por ponerle en contacto con el funcionario, sobre quien tenía influencia por ser hermano del gobernador regional de la Libertad.
Paradero desconocido
Sobre Acuña Peralta pese una orden detención preliminar por 7 días, sin embargo, el hermano de Cesar Acuña, a un no fue aprendido debido a que durante el operativo fiscal, no se le hallo en su vivienda, ni en su oficina.
Niños de Puno intoxicados
El caso Qali Warma salió a la luz, en marzo de 2024, cuando escolares de la institución educativa Gamaliel Churata del distrito de Cabana, se intoxicaron por consumir las conservas entregadas por el programa social Qaliwarma.
Tras una investigación periodística, se supo que los alimentos entregados por el programa, estaban en mal estado. Además se descubrió que la empresa Frigoinca había pagado sobornos a funcionarios de la Dirección Regional de Salud de Puno para alterar los informes que indicaban que las conservas no eran patas para consumo humano.





