Progresemos: Un narco-partido neto

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A diferencia del partido SíCreo de Carlos Espá, cuyo financiamiento proviene básicamente de la minería del oro, tanto legal como ilegal, el partido Progresemos es un neto narco-partido. Es decir, que su propietario y financista -al igual que APP- es un narco-empresario o un «patrón» de la droga.

Efectivamente, el financista y dueño de este nuevo «partido» es un narco-empresario de alta ganadería y derivados lácteos del altiplano, cuyo camuflaje social es la docencia que no la ejerce. Ese camuflaje social le permitió llegar al actual Congreso e, incluso, tener una cartera en el gobierno de Pedro Castillo.

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¿Cómo llegó al Congreso 2021-2026? Llegó en la lista de Perú Libre. Tras el fallido intento de golpe de Estado de Pedro Castillo, poco después migró a lo que sería su espacio natural: el narco-partido o -tal como reza en el expediente del Ministerio Público- «Los Gansters de la política». Pero su estadía fue corta.

Luego pasó al Bloque Magisterial, una bancada de profesores disidentes de Perú Libre. Y, finalmente, el año 2025 pasó a una bancada socia menor de la coalición narcocriminal del Congreso: Somos Perú, un partido de la corrupción en los gobiernos subnacionales (gobiernos regionales y municipales).

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Somos Perú también fue un camuflaje temporal. Desde ahí, con sus asesores u operadores de confianza, financió la inscripción del también narco-partido Progresemos. Ya con la inscripción oficial, en el inicio del escenario pre-electoral, coqueteó con Hernando de Soto. Le ofrecieron la pre-candidatura a la presidencia.

Al parecer, eso fue para «lavarse» o «blanquearse» social y políticamente. Le hicieron el «cholito» a De Soto, quien creyó que con un documento firmado tenía asegurada la candidatura presidencial. Lo cierto es que no llegaron a ningún acuerdo. Y la alianza se deshizo.

En todo ese lapso, el dueño del partido Progresemos no tuvo un perfil mediático alto: salió a expresar su deseo de ser candidato a una vicepresidencia con De Soto. Tras deshacerse la alianza, volvió al perfil bajo: como dirigente del partido y pre-candidato al senado.

Supo ocultar su condición de dueño y «patrón» de Progresemos.

La candidatura presidencial le ha encargado a su asesor de mayor confianza.

Ello indica que no buscan ganar las elecciones. No sólo porque no tienen posibilidades sino porque el objetivo es pasar la valla y tener una bancada en el futuro senado, el centro del poder en el próximo quinquenio.

Ahora bien, donde se reconfirmó con mayor nitidez que este nuevo grupo político es un narco-partido ha sido en la elección e inscripción de sus candidatos, particularmente al senado.

En concreto, nos referimos a la candidatura al senado de Adolfo Carhuallanqui, alias «Kataño», quien en las elecciones de 2016 intentó postular al Congreso por Fuerza Popular

¿Quién es Adolfo Carhuallanqui, alias «Kataño»? Es un personaje de un largo prontuario de tráfico ilícito de drogas y lavado de activos. Su primer atestado policial data de octubre de 1982. Ese atestado dice: «en el inmueble habitado por Adolfo Carhuallanqui {ubicado en Huancayo} se elaboró pasta básica de cocaína». (Ojo Público)

La PNP en el atestado N° 095-ITID precisó lo siguiente: «que Carhuallanqui participó en la ‘producción, transporte y comercialización de diferentes cargas de drogas, valorizadas hasta en 10 millones de soles de la época» y estaba encargado de «obtener la materia prima {traduciendo: hoja de coca}» (Ibíd). Hasta aquí podemos agregar: Carhuallanqui irrumpió en el narcotrafico en el inicio del boom de la coca y pasta base de cocaína de 1980 hasta 1995.

La cosa no quedó ahí. Un familiar de Adolfo Carhuallanqui confesó a la policía el mismo año: «me dedico desde hace siete meses a este tipo de actividades {tráfico ilícito de drogas} y lo hice en complicidad de mis primos Adolfo Carhuallanqui Porras…», declaró el testigo clave. La evidencia era condenatoria por narcotráfico.

Eso llegó en 1993. La Corte Superior de Junín ordenó la captura de Carhuallanqui y sus padres por presunto tráfico ilícito de drogas. Ante esa situación, el acusado -con no más de 20 años de edad- pasó a la clandestinidad en Lima y, luego de un año, ya no apareció Adolfo Carhuallanqui, sino «Kataño». Sin embargo, Carhuallanqui alias «Kataño» siguió en el negocio.

Es así como en el proceso judicial en 2018, cuyo fallo final absolvió a alias «Kataño», la fiscalía precisó que éste tenía un desbalance patrimonial mayor a los US$ 459 mil entre 1990 y 2000. Y su buque insignia del lavado de activos fue Peruvian Airlines, la misma que se hizo famosa por tener como presidenta a Lourdes Flores Mano.

Con el jale al senado de Carhuallanqui alias «Kataño», Progresemos se perfila como un narco-partido neto, en la misma línea de Fuerza Popular, APP y Podemos Perú. El rasgo distintivo de sus candidatos al senado es que lleva a dos grandes narco-empresarios y «patrones» del negocio de la «harina blanca flor».

Jaime Antezana Rivera

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