En una emotiva y simbólica jornada, los familiares de las víctimas fallecidas durante las protestas contra el gobierno de Dina Boluarte volvieron a alzar la voz este 7 de junio en Juliaca, lavando la bandera del Perú como acto de protesta y memoria. A más de un año de los trágicos sucesos, la demanda de justicia sigue sin respuesta, generando indignación y dolor en las comunidades afectadas.
La actividad, realizada en la plaza de armas de Juliaca, congregó a deudos provenientes de diversas localidades del sur andino. La ceremonia no solo representó un homenaje, sino también un grito de denuncia por la impunidad. Según los testimonios, muchos de los fallecidos fueron víctimas de disparos durante manifestaciones pacíficas o incluso sin haber participado en ellas.

“En 1880 se defendió la bandera del ejército chileno. Hoy, 143 años después, el gobierno de Dina Boluarte ha manchado la bicolor con la sangre de inocentes. Lo más doloroso es que aún no hay justicia, ni responsables identificados. Y encima, cambian fiscales para dilatar las investigaciones”, denunció Raúl Samillán, presidente de la Asociación de Mártires y Víctimas de Juliaca.
Los participantes afirmaron que, lejos de celebrar, el Día de la Bandera representa una herida abierta para sus familias. Con voz firme, Dominga Hancco, madre de Yamileth Aroquipa —una de las jóvenes fallecidas— exigió justicia:
“A mi hija le arrebataron la vida con total impunidad. Lo mínimo que exigimos es que los culpables respondan ante la justicia”.
Por su parte, el abogado de los familiares, César Quispe Calsín, recalcó que la protesta es también un acto patriótico que busca evidenciar la crisis de derechos humanos en el país:

“La bandera no puede representar solo actos históricos, también debe reflejar el presente. Hoy está manchada con la sangre de quienes alzaron su voz. No olvidamos. Y no vamos a descansar hasta ver justicia”.
La acción simbólica del lavado de bandera fue acompañada por cánticos, fotografías de las víctimas y mensajes de unidad. Aunque las heridas siguen abiertas, los deudos aseguran que seguirán firmes en su lucha, convencidos de que la verdad y la justicia finalmente prevalecerán.




