El Ministerio de Cultura del Perú declaró Patrimonio Cultural de la Nación al sistema de autoridades aymaras Jilaqatas Awkis y Taykas del distrito de Pomata, en la región Puno. El reconocimiento fue oficializado mediante la Resolución Viceministerial N.° 000058-2026-VMPCIC/MC, que destaca la continuidad histórica de esta forma de organización comunal.
La declaratoria resalta que esta estructura de liderazgo mantiene vínculos con la memoria histórica de los mallkus y jilaqatas, autoridades que formaban parte de la organización política del antiguo pueblo Lupaca, uno de los señoríos más importantes del altiplano antes de la expansión inca.
Un sistema de origen preincaico
El sistema de autoridades Jilaqatas Awkis y Taykas tiene origen preincaico y forma parte de la tradición política del pueblo aimara. A través de este modelo, las comunidades designan a representantes encargados de ejercer el liderazgo comunal, preservar el orden social y velar por la protección del territorio.
En el distrito de Pomata existen tres formas de elección de estas autoridades. La primera responde a una herencia familiar vinculada a la tenencia de tierras; la segunda se basa en la ubicación territorial dentro de sectores o microcuencas; y la tercera se realiza mediante sorteo durante una asamblea comunal pública.
Según la resolución del Ministerio de Cultura, los tenientes gobernadores que ocupan el cargo más alto reciben el nombre de awkis cuando se trata de varones y taykas cuando son mujeres.
Funciones de las autoridades comunales
Entre las principales responsabilidades de estas autoridades se encuentran el cuidado del ganado comunal, la protección del territorio agrícola y la prevención de conflictos por linderos entre comunidades.
Además, cumplen un rol clave en la conciliación de disputas familiares y comunales, lo que refuerza los mecanismos tradicionales de justicia y organización social en las comunidades aimaras del altiplano.
Ceremonias y rituales de renovación
La renovación de autoridades se realiza cada año mediante ceremonias tradicionales que reflejan la cosmovisión andina. En las comunidades de la zona baja el cambio de mando se desarrolla el 21 de octubre, mientras que en la zona alta se realiza el 5 de noviembre.
Estas fechas incluyen rituales de ofrenda a la Pachamama, a los Achachilas (espíritus protectores de las montañas), así como a ríos, lagunas, manantiales y al Lago Titicaca, considerados elementos sagrados dentro de la cosmovisión aimara.
Uno de los momentos centrales es la ceremonia de imposición del urphu, durante la cual las autoridades salientes entregan a sus sucesores los símbolos de mando.
En el caso de los varones, se entrega la vara o chicote, el sombrero o qarpa, la chuspa, la chalina negra y el poncho negro. Las mujeres, por su parte, reciben el sombrero negro, el aguayo tejido y la inkuña, un paño ceremonial utilizado en rituales y actos comunitarios.
La rosqueada: símbolo de abundancia
Otro momento importante del calendario ceremonial es la rosqueada o roscayawi, que se celebra cada 1 de enero como parte de la renovación simbólica de las autoridades.
Durante esta festividad se colocan collares y cadenas elaborados con pan rosca, frutas y adornos simbólicos, los cuales representan la abundancia para el nuevo ciclo agrícola y la crianza de animales.
Plan de salvaguardia cultural
La declaratoria también contempla un plan de salvaguardia orientado a preservar esta tradición ancestral. Entre las acciones previstas se incluyen programas de capacitación sobre usos y costumbres comunales, el fortalecimiento de la lengua aimara mediante talleres y concursos escolares, y la promoción de la vestimenta y simbología tradicional.
Estas prendas, elaboradas con fibras de ovino, alpaca y llama, forman parte esencial de la identidad cultural de las comunidades aimaras de Pomata.




