José Jerí ya no es más presidente. Ahora el problema es quién toma el mando interino. En teoría, el camino más directo y rápido era Fernando Rospigliosi, porque quedó encargado de la conducción del Congreso de la República del Perú. Pero según los informes, este congresista no quiere asumir la presidencia, lo que obliga al congreso a aplicar otra jugada.
Con Rospigliosi fuera, entonces el asunto ya no es “quién debe” ser presidente, sino quién junta más votos. Es decir, el Congreso tendrá que elegir una nueva Mesa Directiva (o al menos un nuevo titular), y quien resulte presidente del Congreso pasa automáticamente a ocupar la presidencia interina. En esa elección es cuando se presentan listas, programada para las 6:00 PM, luego se vota en el Pleno por mayoría simple y el ganador se unge como presidente. Y, si ninguna lista alcanza el respaldo necesario, se pasa a una segunda votación entre las dos más votadas.
Ahora bien, en ese tablero inestable los más “voceados” para encabezar son María del Carmen Alva (Acción Popular) y José María Balcázar (Perú Libre). Y aquí voy a hablar claro y sin maquillaje: no es que estemos ante “figuras sobresalientes de la política”, sino ante personas vistas como las más funcionales para una presidencia interina. Porque, a diferencia de otros congresistas que ya están en modo campaña o arrastran antecedentes cuestionados, ellos no estarían compitiendo como candidatos en las próximas elecciones, generan menos resistencia y, por eso, resultan más “negociables” para cerrar un acuerdo en el Pleno. En el fondo, el Congreso no está eligiendo al más capaz o al más limpio, está buscando a alguien que aguante el timón, que sea manejable por el propio Congreso y que no malogre las cosas hasta que se lleven a cabo las elecciones de abril.
Aldo Rojas
17.02.2026




