No funcionó el invento de la narrativa de gobierno de la «izquierda radical» (Keiko) o del «comunismo» (Porky y cia) encabezado por el inexistente José María Balcázar (Perú Libre). Queda demostrado que el terruqueo (el epíteto de «comunismo» es una variante) ha dejado de tener el impacto que antes tenía.
Al respecto, una breve digresión. Eso ya se pudo advertir -obviamente, con muchas brumas y dudas-en la campaña de 2021: Pedro Castillo ganó las elecciones pese al terruqueo y la campaña contra el «comunismo». Esa campaña fue la de mayor terruqueo sin terrorismo que se haya visto y en la que aparece su variante, el cuco del «comunismo».
Ahora, el terruqueo y el comunismo provoca su antítesis. El crecimiento de Alfonso López Chau se debe -en gran medida- al terruqueo. Algo similar ha ocurrido con Jorge Nieto (en su caso, en honor a la verdad, se terruquea a un terruqueador). El terruqueo, contrario a los objetivos de los autores de esa campaña, contribuye al crecimiento de candidatos. Por eso, López Chau pide públicamente más terruqueo.
Volviendo al gobierno de Balcázar. Este gobierno, a diferencia de Dina Boluarte y José Jerí, es absolutamente inexistente. Balcázar se quedó con su perorata de Platón y Aristóteles, etc. Solo ha presentado un plan de seguridad que nadie conoce y salió – a pedido de Keiko- a anunciar el inicio de las clases presenciales en los colegios.
El gobierno de Balcázar es el que mejor se ha ceñido al guión de la coalición narco-criminal del Congreso: no hacer nada. Es el gobierno más obediente a quienes lo pusieron en palacio. De esa manera, como dijo en su mensaje al Congreso, «No es difícil gobernar un país…».
Claro que no: si es cuestión de sentarse en palacio y aceptar lo que decidan los que le pusieron ahí, no «es difícil gobernar un país». Lo único que intento hacer por su iniciativa fue ofrecer a Hernando De Soto el premierato. Lo dejó plantado con su fajín porque los jefes reales (Keiko, Acuña, Porky y Cerrón) por la repartija del gabinete entre la mayoría de miembros de la coalición narco-criminal.
Sin embargo, poco antes de la presentación del gabinete en el Congreso para obtener la cuestión de confianza, este entró en crisis: Denisse Miralles renunció o, según el diario Expreso, la sacaron de la jefatura de la PCM. ¿A qué se debe la crisis del gabinete? A pugnas de Miralles con Fuerza Popular y otras fuerzas del pacto narco-mafioso. Es una crisis de la primera repartija.
Así, con la renuncia o la sacada Denisse Miralles, cae un alfil de APP. Es posible también que haya cambios en el Ministerio de Salud y Essalud, en manos de APP de César Acuña. La coalición ajustará cuentas en las nuevas negociaciones. Los escándalos de corrupción en el sector Salud y Essalud han sido solo motivaciones de la implosión del exgabinete de la repartija.
Eso sí, ahora ni el fujimorismo ni sus socios en competencia electoral ocultan que al gobierno de Balcázar lo manejan como les da la gana. La nueva repartija que expresará el nuevo gabinete es la crisis terminal de la coalición narco-mafiosa. Se han dado cuenta que la derrota de Humberto Abanto y el descenso de la «señora K» y Porky en las encuestas ponen en riesgo el poder casi total que ostentan.
Jaime Antezana Rivera




