Un terrible crimen cometido por Roger Gil Acero Acero, de 23 años, interno del establecimiento penitenciario de Yanamayo, Puno, cometió un acto atroz al asesinar a su propio hijo de tan solo 3 años de edad. El desgarrador incidente tuvo lugar durante el horario de visitas, cuando el niño y su madre ingresaron a las instalaciones penitenciarias con la esperanza de conversar con el reo.
Un acto atroz durante el horario de visitas
Según los testigos presentes en el lugar, la tragedia se desencadenó cuando Gil Acero arremetió contra su propio hijo, causándole la muerte. Además, el atacante intentó también acabar con la vida de la madre del pequeño. Afortunadamente, los gritos desesperados de la mujer alertaron a los agentes penitenciarios, quienes acudieron rápidamente a la escena.
El pasado del reo y la condena por violación sexual
Las investigaciones iniciales revelan que Roger Gil se encuentra cumpliendo una pena de 30 años por ser hallado culpable del delito de violación sexual contra una menor de 12 años de edad.

Sin comunicado oficial del INPE
El Instituto Nacional Penitenciario del Perú (INPE) no ha emitido un comunicado oficial sobre el incidente, lo que ha generado un clamor de justicia en las redes sociales. Los internautas, profundamente consternados, exigen que se haga justicia y que el responsable reciba el castigo que merece.
Reflexiones sobre el sistema penitenciario y medidas de seguridad
Este trágico suceso deja en shock a familiares y personas cercanas y se levanta interrogantes sobre el sistema penitenciario y las medidas de seguridad en los establecimientos carcelarios del país. La vida de un inocente ha sido arrancada en un contexto que debería brindar protección y rehabilitación. Las autoridades enfrentan ahora la difícil tarea de esclarecer lo sucedido y tomar las medidas necesarias para prevenir que tragedias como esta vuelvan a repetirse.
Un llamado urgente a garantizar un ambiente seguro y humano
Es fundamental que la sociedad y las instituciones se unan para garantizar un ambiente seguro y humano en las cárceles, no solo para los reclusos sino también para los visitantes que, en muchos casos, son familiares inocentes de quienes purgan condenas. Este incidente debe servir como un llamado urgente a la reflexión y a la acción, para que la justicia y el respeto por la vida humana prevalezcan en todo momento.




