Se diría que ciertos sectores bolivianos están empecinados en realizar una protesta contra un supuesto plagio, aunque no tengan ningún fundamento claro ni sólido. Están tan obcecados, que parecen prisioneros de una verdad confusa, una narrativa que les impide ver la realidad tal como es. Esa “verdad” los absorbe de tal manera que llegan a creer, casi fanáticamente, que en el instante mismo en que protesten todo cambiará automáticamente a su favor.
Como todos saben, desde hace unas semanas se viene anunciando una supuesta “protesta internacional” contra Puno, impulsada por un ex-exiliado vocero boliviano y respaldado ahora por una limitada ministra de Turismo, exdiscípula y exviceministra del “hábil” expresidente Sánchez de Lozada. Según este discurso, diversos países del mundo (89) se movilizarían denunciando un supuesto plagio de danzas. El mensaje difundido, en cuanto medio encuentran, intenta instalar la idea de que Bolivia cuenta con un respaldo global, como si los distintos países que mencionan, (sus Estados, instituciones y ciudadanos) hubieran asumido y hecho propio la demanda boliviana.
Pero en la vida real la cosa es muy distinta. Lo que viene haciendo Bolivia, o más bien estos grupos que se arrogan su representación, responde a la típica conducta de un fanfarrón, que alardea un éxito o superioridad que no posee. Y digo esto, porque ninguna embajada de los países que se menciona se ha pronunciado a su favor, y menos a respaldado oficialmente algunos de sus débiles argumentos. Lo que sí es un hecho es que estos grupos bolivianos acudirán a las embajadas de esos países para que escuchen su “protesta”. Es decir, no protestan en representación de nadie, sino que buscan llamar la atención de terceros, lo cual es muy distinto.
Además, no se vaya a creer que esos actos de protesta serán protagonizados por ciudadanos de los países donde dicen harán su protesta. Por el contrario, será llevado a cabo por migrantes bolivianos. Entonces, una cosa es que estos pequeños grupos de migrantes bolivianos expresen su protesta y otra muy distinta afirmar que “el mundo internacional” respalda una acusación contra Puno. Lo que está clarísimo, es la forma artera en que operan estos grupos, que buscan hacer creer a la gente que la protesta de migrantes bolivianos equivale a una posición internacional. Lo cual es una reverenda distorsión de los hechos reales.
Entonces, como ya dije, esta precaria protesta no cuenta con un argumento ni pronunciamiento académico serio que avalé el discurso del plagio. Tampoco existen estudios antropológicos, históricos o etnográficos que respalden tales afirmaciones. Esto nos deja que, quienes promueven esta “gran protesta” no apuntan a debatir científicamente, sino a construir un escenario político, amplificado en redes sociales, para aparentar un consenso internacional que simplemente no existe. Desde luego, como ya dije, las embajadas no saben ni han tomado partido alguno; los Estados ni se han pronunciado, y peor aún, las comunidades culturales internacionales ni siquiera tienen este ‘teatro’ en su agenda. La predicción es que Bolivia hará un papelón internacional una vez más y todo por creer en fanfarrones llamados ahora: “gestores culturales bolivianos”.
Aldo Rojas
04.2.2026





