Parece que en varios aspectos hemos vuelto a los 90 y, en un hecho que ocurrió en la marcha de los Cuatro Suyos del 19 de enero, a fines de julio de 2000. Nos referimos al incendio de un viejo edificio cerca a la plaza San Martín.
¿Qué pasó el 28 de julio de 2000? Ese día se realizó la primera marcha de los Cuatro Suyos contra la reelección de Alberto Fujimori. ¿Qué pasó en aquella marcha? Según La República, se aportaron evidencias de la participación de «agentes del Estado, en especial del SIN» en el incendio del banco de la Nación.
Esa abominable acción que le costó la vida de 6 trabajadores del mencionado banco, ubicado en la avenida La Colmena, formó parte de un «plan secreto del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para generar caos, violencia y muerte durante…la marcha de los Cuatro Suyos».
El plan tenía como «propósito de atribuir los desmanes a los dirigentes de la movilización antigubernamental y descabezar la oposición». Algo parecido ha ocurrido casi 22 años después.
Veamos. En la noche del 19 de enero, cuando la marcha de los Cuatro Suyos por la renuncia de Dina Boluarte, el adelanto de elecciones y una nueva Constitución solo había habido escaramuzas entre los manifestantes y la polícia, de pronto cerca de la plaza San Martín empezó el incendio de un viejo edificio, ubicado en la cuadra 11 de Carabaya.
Según contó el dueño del edificio, el fuego empezó luego de que efectivos policiales lanzaran bombas lacrimógenos al techo y al cuarto piso del mencionado edificio. Lo mismo dijeron testigos que vieron como los policías habían lanzado las bombas. Con lágrimas en los ojos decían «por qué la policía actúa de esa manera tan malvada» (El Búho).
Todo indica que el incendio del viejo edificio, como el incendio de la sede principal del banco de la Nación el 2000, fue parte de un plan cuyo propósito es atribuir a los manifestantes el incendio y desprestigiar la marcha de los Cuatro Suyos y justificar el descabezamiento de las organizaciones que impulsaron la movilización antigubernamental.
En otros términos, estaríamos ante el uso de una práctica asociada al fujimontesinismo para desprestigiar la marcha y estigmatizar como «violentistas» a los manifestantes aimaras quechuas y chankas del sur andino, los indígenas amazónicos y mestizos de las ciudades.
No es el primer hecho que se le atribuye a los manifestantes de la multitudinaria marcha de los Cuatro Suyos. Hay varios vídeos que demuestran que ternas (policías vestidos de civiles) infiltraron las marchas y han provocado hechos de violencia, caos y muerte. Es evidente que se viene reproduciendo el modus operandi de Montesinos.
Jaime Antezana Rivera




