El Congreso de la República oficializó la Ley N.º 32570, que reconoce a los vendedores de bebidas tradicionales —como emoliente, quinua, maca y kiwicha— como microempresas generadoras de autoempleo productivo, marcando un paso importante hacia su formalización y fortalecimiento.
La norma, promulgada este 27 de marzo, modifica artículos clave de la Ley N.º 30198 y busca no solo ordenar la actividad, sino también promover el consumo de productos naturales en condiciones adecuadas de salubridad.
Reconocimiento económico, cultural y social
La ley establece que la venta ambulatoria de bebidas tradicionales y productos complementarios, como sándwiches, es considerada una actividad de interés público-social, turístico y cultural.
No es un detalle menor. Este reconocimiento implica que el Estado no solo tolera esta actividad, sino que la incorpora como parte de la economía formal y de la identidad cultural del país.
Además, se impulsa su rol en la promoción de una alimentación saludable, siempre bajo el cumplimiento de normas sanitarias vigentes.
Municipalidades asumirán control y ordenamiento
Uno de los puntos clave de la norma es el rol de los gobiernos locales. Las municipalidades deberán implementar mecanismos de registro, control y supervisión, además de promover la capacitación de los vendedores.
También podrán firmar convenios con asociaciones de emolienteros para fomentar un desarrollo ordenado, respetando el medio ambiente y el ornato urbano.
La idea es clara: pasar de la informalidad a un sistema regulado, sin perder la esencia de esta actividad tradicional.
Capacitación y formalización a cargo del Estado
La ley encarga al Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) la responsabilidad de diseñar programas de capacitación y facilitar el acceso a información para los vendedores.
Esto incluye formación en buenas prácticas de manipulación de alimentos, formalización laboral y conocimiento de sus derechos sociolaborales.
Además, se establece el Registro Nacional de Emolienteros del Perú (RNEP), que permitirá ordenar la información sobre este sector a nivel nacional.
Otro punto específico es la regulación de la vestimenta, que deberá cumplir con estándares sanitarios y evitar el uso de colores asociados a partidos políticos, con el fin de mantener la neutralidad en el espacio público.
Una deuda pendiente que empieza a saldarse
Desde el Congreso se ha señalado que esta ley busca brindar respaldo institucional a miles de trabajadores que, durante años, han sostenido su economía desde la informalidad.
Más allá de la norma, el reto será su implementación. Porque formalizar no es solo registrar, es acompañar, capacitar y garantizar condiciones reales para que estos pequeños negocios puedan crecer.
Y en ese proceso, los emolienteros dejan de ser invisibles. Pasan a ser parte reconocida de la economía y de la vida cotidiana del país.




