En una zona donde la geografía impone más obstáculos que facilidades, un patrullero policial se convirtió en sala de partos. Efectivos de la Policía Nacional del Perú asistieron el nacimiento de un bebé dentro de su unidad móvil en la localidad de Ancomarca, distrito de Capaso, provincia de El Collao, en plena zona fronteriza con Chile y Bolivia.
El hecho ocurrió en horas de la mañana, cuando José Mamani Zanga acudió al Puesto de Vigilancia Fronterizo de Ancomarca para pedir ayuda urgente. Su pareja, Julia Mamani Chambilla, había iniciado trabajo de parto y no contaban con transporte para llegar al establecimiento de salud más cercano.
Parto se adelantó en pleno traslado
Tras recibir la alerta, los agentes trasladaron a la gestante rumbo al puesto de salud de Capaso. Sin embargo, durante el recorrido —en una vía de difícil acceso y largas distancias— el parto se precipitó.
Ante la emergencia, los policías detuvieron el vehículo y aplicaron maniobras básicas de asistencia para garantizar la seguridad de la madre y del recién nacido. Minutos después, el bebé llegó al mundo dentro del patrullero.
Posteriormente, ambos fueron trasladados al centro médico, donde el personal de salud confirmó que se encuentran estables y fuera de peligro.
Brechas en zonas de frontera
El caso pone en evidencia las limitaciones en acceso a servicios básicos en distritos altoandinos y de frontera como Capaso, donde la distancia entre comunidades y centros de salud puede marcar la diferencia en situaciones críticas.
En estos territorios, la presencia policial no solo cumple funciones de seguridad, sino que muchas veces se convierte en el primer punto de respuesta ante emergencias médicas.
La oportuna intervención evitó una posible tragedia y permitió que madre e hijo recibieran atención especializada a tiempo.




