Era una noche como cualquier otra en Caracoto. Ch.A.M.R., una joven de 17 años, risueña y confiada, salió de su casa con la promesa de volver pronto. Sus padres nunca imaginaron que sería la última vez que verían a su hija con vida.
¿Qué pasó en ese mirador que tantos jóvenes frecuentan? ¿Fue engañada con falsas promesas? ¿La arrastraron a la fuerza entre risas y botellas de licor? Lo cierto es que, bajo la débil luz de las estrellas, la bestialidad humana mostró su rostro más cruel.
Horas más tarde, su cuerpo desnudo, violado y destrozado fue encontrado al pie del mirador, como si hubiera sido arrojada como un desecho. Botellas rotas, preservativos usados y marcas de lucha delataban la violencia de sus últimos momentos.
LOS SOSPECHOSOS: ¿AMIGOS O MONSTRUOS?
La policía no tardó en seguir el rastro. Dos adolescentes, de 15 y 16 años, excompañeros del Colegio Dos de Mayo, fueron capturados. Testigos afirman que bebieron con ella antes de que todo se convirtiera en una pesadilla. ¿Fue todo planeado? ¿La drogaron? ¿O simplemente la maldad estalló en un arranque de alcohol y lujuria?
La madre, entre sollozos, clama al cielo: «¡Eran sus amigos! ¡Cómo pudieron hacerle esto!». Mientras, el pueblo entero se pregunta: ¿Dónde estaba la seguridad?
EL MIRADOR DE LA MUERTE: UN LUGAR ABANDONADO POR LAS AUTORIDADES
El Mirador de Caracoto, un sitio que debería ser de esparcimiento, se ha convertido en un nido de delincuencia. No hay cámaras, no hay serenos, no hay luces. Solo oscuridad y peligro.
Y aquí surge la pregunta que quema en la garganta de todos: ¿Dónde está el alcalde Javier Phocco Ccuno?
El presupuesto para seguridad en Caracoto era de S/ 427,964, pero solo se ejecutó el 7.2%. No hay patrullas, no hay cámaras de seguridad, no hay vigilancia, no hay prevención. Mientras el alcalde duerme en su despacho, las calles se llenan de sangre.
SILENCIO CÓMPLICE: ¿QUIÉN RESPONDE POR ESTA MUERTE?
Lo más indignante no es solo el crimen, sino el silencio de quienes deberían actuar. Los regidores callan. Los dirigentes sociales no se pronuncian. ¿Acaso una vida joven no vale nada?
La fiscalía investiga, pero el pueblo ya sabe la verdad: esto pudo evitarse. Si hubiera habido más seguridad, más luces, más presencia policial, quizá Ch.A.M.R. seguiría viva.
¡CARACOTO EXIGE JUSTICIA!
- Que el alcalde rinda cuentas por su negligencia.
- Que los asesinos paguen con todo el peso de la ley.
- Que nunca más una joven tenga que morir por la desidia de las autoridades.
¿Cuántas más? ¿Cuántas jóvenes más tendrán que sufrir antes de que alguien haga algo?
¡BASTA DE IMPUNIDAD!
¡EL MIRADOR DE CARACOTO NO PUEDE SEGUIR SIENDO UN CEMENTERIO!
Mientras la familia llora y la comunidad se organiza para protestar, una pregunta resuena en el aire:
¿Quién será la próxima víctima de la incompetencia de Phocco Ccuno?

