El pleno extraordinario, realizado el martes 17 de febrero, «decapitó» la cabeza de José Jerí, el pelele de Keiko Fujimori y Acuña: con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones acabaron su corta era a través de la censura. Esa figura legal descartó la vacancia con la que el fujimorista Rospigliosi quiso alargar la agonía del pelele.
Esa votación que guillotinó la testa del exinquilino de palacio, eso sí, no solo fue el corolario de los negociados del chifagate, de las «visitadoras» a Jerí que obtuvieron empleo y el escándalo de la fiesta de cumpleaños con dos mujeres de la presunta red de proxenetismo que habría funcionado en el Congreso.
No es solo eso. Esa votación, al igual que la vacancia de Dina Boluarte, volvió a mostrar una dura pugna entre los principales aliados de la coalición narco-criminal del Congreso: de Renovación Popular, con el apoyo de Podemos, contra Fuerza Popular, con el apoyo de APP. En términos antropomorficos, mostró la pugna entre la «señora K» y Porky.
En plena etapa electoral, la coalición mafiosa está agrietada y en erosión por las pugnas cada vez más duras y crecientes. ¿Cuál es la razón de esa pugna entre las fuerzas del crimen organizado? Los primeros, sobre todo Renovación Popular de Porky, y, en menor medida, Podemos Perú de Luna, por entregar en plato de plata la cabeza de José Jerí a la furia popular, para no seguir cargando el sarcófago de un cadáver político de Jerí.
Y, los segundos, Fuerza Popular de la «señora K» y APP de «plata como cancha’, en pos de mantener a José Jeri en palacio por un variopinto paquete de negociados de corrupción/saqueo, sin importarles los costos políticos-electorales. Eso sí, sus intereses envueltos en nombre de la estabilidad y el orden.
¿Quién ganó en está pugna de las narco-mafias nativas que llevó más de un mes? Los narco-partidos Renovación Popular y Podemos. Ellos doblegaron al fujimorismo keikista y el apepismo acuñista, aunque este se haya dividido en la votación. O haya reculado a última hora. Primaron los intereses electorales a los negocios del gran saqueo del erario.
¿Qué buscan obtener el porkysmo y Podemos y qué pasará con Fuerza Popular y el cambio a última hora de APP? El candidato del narco-partido de Renovación Popular, más que su aliado Podemos, presentará la cabeza de José Jerí como un triunfo contra los negociados y los impulsos libidinosos de su gobierno para ganar votos en plena campaña electoral.
En concreto, buscan ganar los votos de electores despistados. Es decir, que puedan creer que ellos luchan contra la corrupción y la indignidad de la «majestuosidad» de la presidencia, contra la verdad: tanto Porky, como Lima y, en la hora nona, Luna sostuvieron -al igual que Fuerza Popular y APP- a José Jerí. En otras palabras, Porky y su aliado hicieron una jugada de imágenes.
Ahí radica la diferencia con la «señora K» y «plata como cancha». Estos dos partidos, que co-gobiernan, no solo salen derrotados por sus congéneres mencionados, sino que en la percepción ciudadana quedan como los defensores de un (des)gobierno, negociados y la fiesta/bacanal de Jerí.
Así, Fuerza Popular y -aunque se haya sumado a la censura- APP, no solo -por segunda vez, después de la vacancia de Boluarte- han sido derrotados dentro de la coalición narcocriminal en erosión, sino también ante la percepción ciudadana. Es obvio: nadie se tragó el discurso de mantener a Jerí por la estabilidad política y el orden. Al contrario, la mantención de José Jerí significaba más inestabilidad y caos.
En suma, al proteger a Jerí hasta en la votación de la censura, Keiko Fujimori y «plata como cancha» de APP han puesto en cuestión la posibilidad de -en el caso de Fuerza Popular- de pasar a la segunda vuelta y -en el caso de APP- de pasar la valla. ¿Qué se viene? Es posible que María del Carmen Alva, la rabiosa y racista, sea la sucesora.
Jaime Antezana Rivera




