Tras una larga votación en torno a cuatro propuestas para la nueva mesa directiva del Congreso y, posteriormente, en la segunda vuelta entre dos propuestas, José María Balcázar de Perú Libre fue elegido como presidente de la mesa directiva y presidente interino, derrotando a la «favorita» Malcricarmen Alva.
Los resultados son claros: el candidato de Perú Libre obtuvo 64 votos frente a 46 votos de la candidata del etéreo Acción Popular. Con estos resultados, alrededor de las 10 de la noche del miércoles 18 de febrero Balcázar sucedió a José Jerí, quien fue censurado en la víspera. Así, se superó el breve interregno creado tras la censura de Jerí.
Pero la elección de José María Balcázar no es solo la derrota de Malcricarmen Alva. Es también -esto hay que resaltarlo- la segunda derrota de Keiko Fujimori en menos de dos días: la primera derrota fue la censura de Jerí, a quien respaldó hasta la caída de su cabeza, por Renovación Popular, Podemos y elementos residuales de otros grupos de la coalición mafiosa.
La segunda derrota proviene de una nueva alianza de las fuerzas de la coalición narco-criminal: el cerronismo de Perú Libre, Los Gánster de la política de Podemos, una parte del porkysmo y -tras una negociación rentista- de APP. Eso explicaría los 20 votos de diferencia respecto de Alva. Esa alianza se armó para no votar por Malcricarmen Alva, la candidata a la que Fuerza Popular respaldó.
Es decir, la coalición mafiosa ya no obedece al fujimorismo. Ese cambio arrancó con la vacancia de Dina Boluarte. En efecto, fue Renovación Popular y Podemos los que obligaron a Fuerza Popular y APP a votar por la vacancia de su sirvienta en palacio. Así, Renovación Popular empezó a ocupar el espacio de Fuerza Popular en el pacto mafioso. Eso volvió a ocurrir en la censura de su pelele José Jerí.
Esos dos hechos revelan que la coalición narcocriminal congresal, se ha agrietado y erosionado de acuerdo a las necesidades electorales. Eso es obvio: mantener -en el escenario pre-electoral- a Boluarte y -en el escenario electoral abierto- a Jerí ponían en riesgo ganar electores o votos a Porky, quien lidera las encuestas, y Podemos que apuesta cubrir el espacio que dejará APP.
En el tránsito del escenario pre-electoral al electoral en curso, también han ido mostrando duras pugnas entre los socios de la coalición en la disputa de votos, incluyendo insultos y amenazas: Porky contra Luna y, ahora último, entre la ‘señora K» y Porky. Esas pugnas pueden llegar a recurrir a ataques sicariales entre esas organizaciones. Así son las disputas entre narco-mafias y organizaciones criminales.
¿Es cierto que la «izquierda radical» ha vuelto al gobierno con José María Balcázar? De ninguna manera. Perú Libre ha sido incondicional del fujimorismo desde la vacancia ilegal de Pedro Castillo. El cerronismo pertenece al mundo criminal. Sin embargo, van a utilizar la narrativa de la «izquierda radica» para enrrostrarle a Renovación Popular y APP. ¿Cuál es el objetivo? Restarle votos a Porky. Solo así podría Fuerza Popular recuperar los votos que ha perdido en Lima.
Pero también es cierto que, con la elección de José María Balcázar, el fujimorismo ha perdido el control del Ejecutivo o el gobierno, que lo manejó con APP en la gestión de Dina Boluarte y José Jerí. Por lo tanto, no podrán manejar el botín del gobierno y los ministerios. Al parecer, con Balcázar una nueva trilogía criminal tendrá ese manejo para la campaña electoral: Renovación Popular, APP y Podemos.
Todo eso ha ocurrido en un cuadro en el que, según las encuestas y el rechazo ciudadano a Keiko Fujimori en el interior del país, Fuerza Popular corre el riesgo real de no pasar a la segunda vuelta y, por lo tanto, seria su cuarta derrota electoral de la señora K. En ese contexto hay que inscribir la segunda derrota consecutiva del narco-fujimorismo en las últimas 24 horas. La señora K se encuentra en su mayor ocaso.
Jaime Antezana Rivera




