Ni bien uno revisa las listas electorales, ahí mismo cae en cuenta que son los mismos nombres de siempre. Y, de solo ver eso, de inmediato vuelve el recuerdo que en Puno excongresistas que no dejaron huella por su trabajo, que no convencieron cuando tuvieron poder, que no representaron, fiscalizaron o impulsaron una agenda regional, regresan a la cancha como si nada hubiera pasado.
El problema no es que una persona postule dos veces, sino cómo y por qué insiste en volver. Como lo veo, este intento de repetir otra vez el plato no se da solo por la desfachatez del repitente, que no habiendo hecho nada intenta volver, sino que también se debe porque el propio sistema lo permite y lo facilita. Porque díganme ¿Quién ofrece la plataforma para que vuelvan los mismos? ¿un extraterrestre? No, es el sistema mismo quien lo ofrece. Porque, por ejemplo, a pesar de la negativa de la población, el congreso restableció la bicameralidad (senadores y diputados) y ahí mismo se torcieron normas y se abrió la puerta para exista reelección inmediata. Y precisamente por ese hueco deforme es que los exparlamentarios vieron su oportunidad para volver a postular. De modo que no les importa si hicieron mal su trabajo, el caso es que existe la oportunidad y la aprovechan.
Pero por ahí también alguien se preguntará, pero ¿Cómo es que estos desfachatados repitentes habiendo hecho un mal trabajo logran ser aceptados de nuevo por los partidos políticos? Y la respuesta aquí es que, casi todos los partidos políticos, por no decir todos, operan como dice Martín Tanaka, como “combis” electorales, donde entra cualquiera, donde no existe programas serios, donde no existe filtros éticos ni morales, donde se ensamblan listas y donde se negocian cupos sin el mayor reparo o conciencia. Y precisamente por este hecho es que luego se tiene como candidatos a los repitentes desaprobados e inclusive, a otros personajes indeseables que varias veces ingresan a candidatear con una retahíla de ilícitos.
Es por esta debilidad desastrosa que la política se degrada. Cuando el partido asume la forma de una «combi» o el cuerpo de una «franquicia», los candidatos siempre resultan ser los mismos de siempre o peores. Porque no hay control, porque todo es en base a contacto, dadiva o amistad. Sino díganme ¿Cómo es que Carcausto, Arapa, Quintanilla, Apaza, entre otras malas hiervas regresan nuevamente? ¿Acaso se debe a su buena labor? ¿a su buen criterio o buena defensa de Puno? es por culpa de estas “combis políticas” que hacen que los repitentes vuelvan. Estas «combis» hacen lo que quieren y hacen que el ciudadano finalmente deje de elegir proyectos y termine eligiendo “caras” y “contactos”.
Para mí, el mensaje que dan estos repitentes desaprobados a la juventud, es devastador. Porque su sola participación deja entender que la representación no se gana por mérito, sino por los contactos que se tiene. Y así, la política, señores, se vuelve en un mercado de cupos y favores, no en un contrato con la sociedad ni con su bienestar. Por esta degradación funesta es que los repitentes son cínicos, cara duras y responsables solo de sus intereses. Y yo creo que Puno no puede seguir pagando ese precio.
Aldo Rojas
29.12.2025




