Cuando existe duda sobre alguien, lo que dice en el presente casi siempre se contrasta con su trayectoria y se rebusca su pasado. Y ahí es cuando se ve si, en efecto, sus palabras son realmente coherentes, verdaderas y creíbles. O si responden solo a la conveniencia o un interés. Es a través de esta fórmula que uno mide y se da cuenta si alguien es consecuente con algo o solo actúa porque le conviene.
Aplicando esta fórmula, el gobernador Richard Hancco aparece como inconsistente, acomodaticio y convenido. Digo esto porque, aunque ayer salió a la palestra campante anunciando públicamente la intervención de cuatro operarios por supuestamente hurtar combustible en una obra (Jila Purina–Azángaro), su reacción frente a otros casos mucho más graves fue completamente distinta. Pues en lugar de firmeza más bien actuó de forma excesivamente tolerante, totalmente lenta y muchas veces, claramente proteccionista. Y esa diferencia es precisamente lo que indica que el gobernador tiene debilidad por los peces gordos y dureza con los peces chicos.
La idea de que Hancco tiene preferencia por peces gordos es perfectamente evidente. Como ustedes saben, durante su gestión hubo señales clarísimas que determinadas obras exigían control y fiscalización, sin embargo, el gobernador siempre mostró proteccionismo, silencios y reacciones tardías. Ahí está por ejemplo el colapso del techo del Coliseo de Salcedo, un hecho que terminó con intervención de la Fiscalía y la Contraloría, y donde la respuesta del gobernador fue siempre de justificación, protección y espera, que de corrección inmediata. Y en esto de proteger a peces gordos también están los cuestionamientos por la compra de maquinaria (tractores), que incluso llevó a denuncias ante fiscalía por presunta sobrevaloración. Acá también entra el caso del Hospital Regional Manuel Núñez Butron, donde se hizo estudios sin autorización y se actuó de una manera poco transparente en torno a su implementación, a cargo ahora de una empresa francesa y apadrinado por Dina Boluarte.
Por eso, cuando hoy Hancco grita a voz en cuello ¡por fin se atrapó a los que roban combustible!, uno reacciona e inevitablemente se pregunta: ¿por qué recién ahora se actúa con rapidez, y además apunta solo a los últimos del eslabón del GORE? ¿Por qué no tuvo igual firmeza frente a otras obras que implican encima decisiones mayores y presupuestos millonarios? Yo digo, porque si uno quiere exponerse como realmente transparente, necesariamente debe hacerlo de manera constante, no únicamente cuando el escándalo resulta conveniente a nivel mediático.
Aldo Rojas
4.03.2026




