El jueves 12, renunció el ministro de Trabajo. La razón: los asesinatos por la represión policial y militar. Fue una crítica a la política genocida que ha dejado casi 50 muertos.
Un día después, ha renunciado la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. Por la misma razón. No es posible continuar en un gobierno con la sangre de decenas de compatriotas del sur andino (Andahuaylas, Ayacucho, Juliaca y Cusco).
Estás renuncias y otras que vendrán revelan la existencia de una crisis en las «alturas», en el gabinete de ministros que dirige el carnicero que funge de primer ministro: Alberto Otárola. Expresan que el gobierno se desmorona.
Otro dato que denota la existencia de una crisis en.las «alturas» del gobierno es la «desaparición» de la presidenta Dina Boluarte. Van tres días que no da la cara. Esa ausencia ha generado el rumor de su renuncia.
La forma exasperada y casi impositiva de Otárola negando que Boluarte vaya a renunciar también revelaría que estaría evaluando esa decisión. Ningún presidente, presidenta en este caso, deja de dar la cara.
Ella sabe que la insurgencia popular no solo se extiende sino que solo puede parar con su renuncia. Eso permitiría la convocatoria inmediata de nuevas elecciones generales en ocho a nueve meses.
La renuncia de Dina Boluarte y el adelanto de las elecciones generales es la salida a la crisis política. Esperamos su renuncia sea antes de la marcha de las macroregiones a Lima.
Jaime Antezana Rivera




